viernes, 3 de abril de 2026

 El Perro Negro del Cerro de la Venta

En San Juan del Río, cuando la noche se vuelve espesa y el viento baja desde el Cerro de la Venta, los vecinos aseguran que aparece un ser que no pertenece a este mundo: un perro negro de ojos rojos.

No ladra ni gruñe, solo se deja sentir


por el silencio que lo precede y el frío que cala hasta los huesos. Sus ojos brillan como brasas encendidas, y su sombra parece más grande que la de cualquier animal. Se mueve entre las calles solitarias, pero siempre regresa al cerro, como si allí guardara las almas que recoge.

Dicen que cuando fija su mirada en alguien, esa persona comienza a enfermar o a tener pesadillas que anuncian su final. Y cuando el perro se detiene frente a una casa, es porque dentro alguien pronto dejará este mundo.

Algunos cuentan que lo han seguido hasta las faldas del Cerro de la Venta, donde el animal se desvanece entre la neblina, dejando tras de sí un silencio sepulcral. Otros juran que escucharon su respiración ardiente detrás de ellos, justo antes de que un ser querido muriera.

Por eso, los mayores advierten: si ves al perro negro de ojos rojos, no corras ni lo mires de frente. Porque no es un guardián ni un vagabundo: es el recolector de almas, y su guarida está en el Cerro de la Venta, desde donde baja cada noche para recordar que la muerte siempre ronda las calles de San Juan del Río.

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